jueves, 19 de julio de 2018

El camino y la mañana robada

Otra fecha ficticia en este muestrarios de días incontables, todo se desarrolla con naturalidad en los parajes más alejados de la civilización. El pueblo era un bostezo entre las montañas y el colectivo serpenteaba entre los valles. Que camino de mierda, tierra, piedras, bichos muertos al costado de la ruta, el esplendor de la naturaleza siendo consumido por el combustible, las ganas quemadas y los radiadores sobrecalentados.

Las luces se desplegaron y ya no hay filosofía ni historia que sirva en este lugar, usualmente la práctica hace añicos la razón que posee la teoría, un lápiz bien afilado es prescindible al lado de un cuchillo mellado y las entrañas de la pequeña ciudad se abren mostrando sus cicatrices más profundas y sus cerros más preciados. 

Que cementerio tan encantador este, donde los cuerpos descansan al compás de viejas rimas en forma de epitafios. Caminos empedrados por donde pasaron cuatreros, ladrones y poetas. El calibre de las calles esta bien medido por el métrica clavada en el meridiano, la gente se levanta tarde para asistir al ritual de todos los días. 

La próxima vez, quizás, tenga más tiempo para observar el detalle, ir y desmenuzar el espíritu, la porción que no alcanza para el más austero de todos: el viajero que no tiene donde vivir, ni donde morir. A primera hora solo hay veredas vacías, negocios cerrados y tripas que crujen de hambre, el alimento se hace esperar por que es hora de andar: economía de guerra, muerte de macetas sin vegetación, ir por los bosques artificiales que se ven a esta altura del camino. 

Extraño esas plumas de mar que no dejan de estar apretadas, bien ceñidas al cuerpo que extiende sus alas y se echa a volar. No soy un simple ladrón, la mañana me agarra con las manos dormidas y mi colchón de tierra dice que el tiempo se agotó, será que mis bienes son escasos y que ni siquiera el plástico tan moderno y efectivo me puede salvar de esta soledad de cerros y de valles iluminados por el sol despiadado. 

Ni que decir del viento, se cobra lo incobrable, mi aliento, mi respiración, el aire de mi pulmón derecho, me llena de tierra el ojo izquierdo, me solapa contra las paredes de un cañadón falso y me hace tropezar con construcciones precarias, por donde el agua supo pasar, por donde los peces de los ríos se detuvieron a descansar. Me convirtieron en el ladrón de la mañana por no pagar asilo, soy el que se quedó dormido y robó todas las hora que acaban de terminar y algunas más para el camino.


miércoles, 27 de junio de 2018

Half paradise

El cielo comenzó a incendiarse ni bien llegamos al lugar, 
el agua corriendo ladera abajo era una clara señal de combate, 
de llamas furiosas que ascienden
junto a nubes de humo que ensombrecen el cielo del medio día. 


Una bella postal,
un hermoso escaparate desmedido en sus momentos más voraces, 

donde el fuego consume todo lo que raya, 
todo lo que sobra: la mala planificación, 
la desidia y la precarización.

Aqué abajo nada pasa y la química hace su magia 

transformando 
el paisaje en un fino peregrinaje
de diademas sin plata.

El ingenio con su roce secreto 

anda dando vueltas por las calles empinadas del caserío en llamas, 
los cerros sucumben de calor
y los que pueden escapan.

 
Si no hubiese olvidado el diccionario en otro viaje,
podría encontrar otras palabras
para describir esta sensación inconvenientemente inconmensurable.

Desesperación.

Cenizas que viajan como esporas
van generando fuegos nuevos en otros lugares. 


Estos consumen y gastan la muerta y amarillenta vegetación, 

los ranchos improvisados, 
las escasas posesiones de los antípodas del paraíso. 

Los fuegos dejan a la vista los vastos rincones a donde no llega el agua, 

ni las cloacas, ni el alumbrado, consume el decorado,
para dejar expuesto lo alienado, lo pobre. 


Parece un espasmo ardiente que recorre el cuerpo, 

un temblor que duerme acurrucado en el pecho de los habitantes, 
es la ceniza que se planta y de la que somos alimento.
 

Esto nos consume, nos desintegra y nos lleva al mar, 
volvemos al suelo, al sueño, 
somos fuegos,
somos gaviotas que miran desde el cielo.


Nos elevamos, ahora somos mar y cielo, fuego y tierra, 
agua y sosiego. 
 
Desde aquí arriba podemos ver el incendio, 
ese cerro, 
esa gran Cárcel junto al cementerio
con toda su sal que toma barcos y peces,
de
la que todos somos rehenes.


sábado, 2 de junio de 2018

Lo que no debería ser



Uno ya no pregunta de que trata.
Simplemente deja que suceda.
Y cuando lo hace revienta, incontenible.

Así uno deambula, sombrío,
cavilando entre los arboles 

de un bosque tenebroso,
dispuesto al olvido.

Uno ya no se pregunta, ya no discute,
solo sucumbe al hastío,
enajenado resuelve momentos.

Convence a la charla consagrado,
se conforma con poco, 

y retorciéndose de dolor
finalmente se enamora del sinsentido.

Uno ya no duerme,
porque dormir inunda el alma de pesadillas,
de incontables terrores.

Se fatiga y muere, 

y así uno camina entre vivos
como lo que no debería ser.


lunes, 19 de febrero de 2018

Sueño/Premonición



Hablamos un rato, sobre distintas cuestiones de la vida, hablamos y no reparamos en el tiempo, porque para ese entonces había dejado de existir.

"El tiempo pasa", me recordaste, "el tiempo es una sensación", te dije. "Es una sensación que alimentamos al estar pendientes de él. Sin él la vida sería un sueño", proseguí. "O una pesadilla", lo decías mientras reías. "Si las pesadillas se parecen a esto -salían lacónicas las palabras- me gustaría dormir para siempre".

Al decir eso último, tu sonrisa se hizo más evidente, estiraste tu mano para acariciar mi mejilla cansada y al abrir los ojos la oscuridad era casi total. La implacable negrura era coartada por el destello rojizo de un reloj despertador: eran las 3 de la mañana y vos descansabas en otro lado.








Para M.B.L

martes, 30 de enero de 2018

Lea atentamente, con cuidado

Frágil.
Manéjese con cuidado. 

Este lado
hacia abajo. 

Pura casualidad dentro de un armazón, 
papel prensado, corrugado, 
juega de importante.

Manéjese. 
Frágil. 
Cuidado. 

Importante descripción gráfica,
en el símbolo está la perdición
definitiva.

Cuidado. 
Manéjese. 
Frágil. 

Hermético receptáculo desbaratado, 
vaciado de la sustancia, agujereado, 
desdoblado. 

Este lado 
hacia arriba.

Desechado, apilado, 
este lado hacia 
abajo. 
Este lado reciclado, 
este lado
desbaratado. 

Por momentos casa, 
por momentos fuerte, 
débil por naturaleza en este 
lado. 




jueves, 11 de enero de 2018

Quedarse

Ver como lentamente se desintegra
y se transforma en chispas cósmicas
que deambulan y crepitan de la noche a la inmensidad.

Ver como finamente se hilvanan hilos cobrizos
que trazan estelas resplandecientes a través del tiempo.

Ver como los cuerpos se esfuman 
en la redundancia de ser.

Quedarse y ver,
como salta de la llama la mancha luminosa al vacío infinito,
y sentir como la luz latente prevalece.







Para M.B.L.